La entidad rural valoró el cronograma de reducción anunciado por Javier Milei, pero sostuvo que el objetivo final debe ser la eliminación definitiva de los derechos de exportación.

La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) expresó su respaldo al cronograma de reducción de retenciones anunciado por el presidente Javier Milei, aunque advirtió que la disminución gradual de las alícuotas debe representar apenas una etapa de un proceso que concluya con la eliminación total de los derechos de exportación.
A través de un comunicado difundido este lunes, la entidad rural consideró que la decisión del Gobierno constituye una señal positiva para el sector productivo y se encuentra en línea con las políticas orientadas a reducir la presión tributaria, promover la apertura económica y consolidar la estabilidad macroeconómica.
Los productores destacaron además que las medidas implementadas durante los últimos meses contribuyeron a generar un escenario de mayor previsibilidad para quienes producen, invierten y generan empleo en distintas regiones del país.
El equilibrio fiscal, una condición necesaria
Desde CARBAP remarcaron que el equilibrio fiscal debe consolidarse como una política de Estado permanente y valoraron los esfuerzos realizados por el Gobierno nacional para ordenar las cuentas públicas.
Sin embargo, aclararon que ese objetivo no puede sostenerse indefinidamente sobre un solo sector productivo. Según señalaron, el agro continúa soportando una carga tributaria diferencial que limita su capacidad de crecimiento y afecta su competitividad frente a otros sectores de la economía.
“La reducción de retenciones es el camino, pero la eliminación debe ser el objetivo”, afirmaron desde la entidad que preside Ignacio Kovarsky.
Preocupación por la presión fiscal provincial y municipal
Además del reclamo por los derechos de exportación, la organización manifestó su preocupación por el crecimiento de tasas municipales y tributos provinciales que, según sostienen, terminan compensando la reducción de impuestos nacionales.
Los productores advirtieron que muchas de estas cargas impositivas carecen de una contraprestación efectiva y generan un impacto directo sobre la rentabilidad y la capacidad de inversión del sector.
En ese sentido, consideraron que la competitividad agropecuaria no depende exclusivamente de las retenciones, sino también de una revisión integral de la estructura tributaria existente en los distintos niveles del Estado.
Un impuesto que consideran distorsivo
La entidad sostuvo que los derechos de exportación continúan siendo uno de los principales factores que afectan el desarrollo productivo. Según argumentó, se trata de un tributo que desalienta la producción, reduce las exportaciones, limita las inversiones y dificulta la incorporación de nuevas tecnologías.
Asimismo, señalaron que mientras numerosas actividades económicas ya no pagan derechos de exportación o cuentan con incentivos específicos, el sector agropecuario sigue afrontando una carga impositiva que condiciona su potencial de crecimiento.
Como ejemplo mencionaron regímenes de promoción económica como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que otorgan beneficios a otros sectores estratégicos de la economía.
Piden una ley que garantice previsibilidad
Uno de los principales planteos realizados por CARBAP apunta a que el proceso de reducción de retenciones no finalice en 2028, tal como contempla actualmente el cronograma anunciado por el Gobierno.
La entidad propuso avanzar en una ley que establezca un sendero explícito hacia la eliminación definitiva de los derechos de exportación, con el objetivo de brindar previsibilidad y seguridad jurídica a largo plazo.
Según los ruralistas, una norma de esas características evitaría que futuras administraciones vuelvan a utilizar este instrumento tributario como mecanismo de recaudación.
Para fortalecer su postura, CARBAP citó recientes observaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), que identificó a los derechos de exportación como uno de los impuestos más distorsivos para el crecimiento económico, las exportaciones, la inversión y la incorporación tecnológica.
La entidad también hizo referencia a estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, según las cuales la eliminación de las retenciones permitiría incrementar significativamente las exportaciones agroindustriales durante la próxima década, además de favorecer el ingreso de divisas y la generación de empleo.
Más producción y más desarrollo
Desde la organización insistieron en que la eliminación de los derechos de exportación no debe interpretarse como un beneficio exclusivo para el sector agropecuario, sino como una herramienta capaz de impulsar el desarrollo económico del país.
Según sostuvieron, una mayor producción generaría más actividad económica, más exportaciones, más empleo y mayores ingresos para toda la economía argentina.




