El productor y concesionario de maquinaria, Martín Christiani, analizó cómo la tecnología y la automatización transforman el trabajo en el campo

“En el área agrícola hoy uno de los recursos más limitantes no es el dinero, sino el personal calificado”. Así lo afirmó Martín Christiani, ingeniero agrónomo, productor y concesionario de maquinaria agrícola, durante su participación en una nueva edición del ciclo Cosecha Propia que impulsa la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ).
El espacio busca poner en valor las trayectorias de los egresados y construir un puente entre estudiantes y profesionales que hoy se desempeñan en distintos ámbitos del sector.

Christiani contó cómo fue su paso por la facultad, marcado por el esfuerzo y la perseverancia. “Empecé en 1990, primero en Zootecnia y luego me pasé a Agronomía. Soy de Temperley, así que la cercanía con la universidad fue clave para poder trabajar y estudiar. Me recibí a los 27 años, con una familia formada y dos hijos”, recordó.
De los pasillos de la facultad a la maquinaria agrícola
Durante sus años como estudiante, Christiani integró el equipo de la cátedra de Maquinaria Agrícola y colaboró en el campo experimental de La Lomada, experiencias que marcaron su rumbo profesional. “No hice la carrera con un cronómetro, pero sí la hice muy vivida. En la facultad aprendí mucho de los viajes de estudio, del trabajo en equipo y del vínculo con los docentes. Todo eso me sirvió para crecer después en el ámbito privado”, explicó.

Su primer acercamiento a la mecanización agrícola surgió dentro de la propia universidad. “Mi perfil siempre fue práctico. El área de maquinaria me abrió las puertas al mundo profesional, y la facultad me dio la base técnica que necesitaba para crecer”, señaló.
La mirada comercial como complemento necesario
Ya recibido, Christiani trabajó para empresas como Apache y Yomel, además de dedicarse a la producción agrícola y ganadera intensiva a través de Cuatro Huellas, la sociedad que fundó hace más de dos décadas.
“Siempre pensé en la actividad privada y en cómo combinar lo técnico con lo comercial. Muchos profesionales del agro se enfocan solo en la parte técnica, y eso hoy no alcanza. En tiempos de inteligencia artificial y maquinarias autónomas, el desafío es tener una mirada más amplia: entender el negocio, asesorar al productor y agregar valor desde el conocimiento”, planteó.

De empleado a empresario: el salto a la concesión de maquinaria
En 2013, luego de años de experiencia en el sector, Christiani dio un nuevo paso al fundar Trevor Agro, concesionaria oficial de Apache en Coronel Suárez. “El propio Carlos Castellani, dueño de la marca, me propuso abrir la sucursal. Yo no conocía el negocio, pero me animé. Hoy tenemos cuatro puntos de venta y representamos marcas como Apache, Yomel, Syra y American Agro”, contó.
La firma cuenta con presencia en Coronel Suárez, Daireaux, Coronel Pringles y próximamente en Trenque Lauquen. “Es una satisfacción enorme ver cómo creció el proyecto. Representamos a empresas para las que trabajé años atrás, y eso habla del valor de los vínculos y del trabajo serio”, destacó.

“El dinero no es el problema, faltan personas capacitadas”
Christiani explicó que, más allá de las dificultades económicas del país, la principal barrera hoy está en la falta de personal especializado. “Estamos viviendo un proceso donde las inversiones existen, pero faltan recursos humanos preparados. En muchos casos, el dinero no es el problema: el desafío es encontrar gente capacitada para operar, mantener y entender las tecnologías actuales”, subrayó.
También analizó el avance de la maquinaria china en el mercado argentino: “Está pasando lo mismo que en la industria automotriz o en los electrodomésticos. China logra una producción en escala que permite ofrecer equipos más accesibles, y se está rompiendo el prejuicio sobre la calidad. Hoy hay tractores que cuestan la mitad que los de otras marcas, con muy buena performance”.
Consejos para las nuevas generaciones
Con una trayectoria que combina producción, asesoramiento y gestión empresarial, Christiani dejó un mensaje para los estudiantes que recién comienzan: “No apuren etapas. Aprovechen cada momento de aprendizaje, porque la facultad no solo enseña contenidos, sino una forma de pensar. Esa base sólida te permite adaptarte y crecer en un mundo que cambia todo el tiempo”.
El ciclo Cosecha Propia busca justamente eso: generar un espacio de diálogo entre quienes se formaron en la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNLZ y las nuevas generaciones que hoy transitan las aulas.
“La universidad te da las herramientas —concluyó—, pero está en cada uno cómo las usa para crecer, adaptarse y aportar al país.”




