Fuerte suba de la presión impositiva sobre el agro: Nación se queda con el 62,5% de la renta del productor

El aumento de insumos clave como la urea y el combustible, junto con la actualización de impuestos, elevó el peso del Estado sobre la renta agrícola. El trigo, el cultivo más afectado.

El impacto del conflicto en Medio Oriente se hace sentir fuertemente en la economía agropecuaria argentina. Según el último informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), la participación del Estado en la renta agrícola a nivel país escaló al 62,5%, lo que representa una suba de 6,1 puntos porcentuales respecto a diciembre de 2025, en un contexto marcado por el aumento de costos y la presión impositiva.

El incremento responde a una combinación de factores: suba de costos productivos, actualización de tributos provinciales y municipales, y un contexto internacional más adverso. En términos concretos, el indicador muestra que de cada $100 generados por una hectárea, $62,5 se destinan al pago de impuestos. 

Uno de los elementos que explica este salto es el impacto del conflicto en Medio Oriente y las tensiones en el estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio global de energía y fertilizantes. Este escenario impulsó con fuerza el precio de insumos esenciales para el agro.

Según datos de la Sociedad Rural Argentina, el precio de la urea —fertilizante clave— aumentó alrededor de 42%, al pasar de u$s530 a u$s750 por tonelada. En paralelo, el gasoil subió un 22% en pocas semanas, encareciendo los costos logísticos y de producción.

Desde FADA explican que esta dinámica genera un efecto doble: por un lado, los costos en alza reducen la renta; por otro, los impuestos —aunque no cambien estructuralmente— pasan a representar una mayor proporción sobre ingresos más bajos.

El encarecimiento de la urea es uno de los puntos más sensibles. En este contexto, el fertilizante registró un aumento del 43% respecto de diciembre y del 39% en términos interanuales, lo que repercute de manera directa en cultivos con alta dependencia de la fertilización, como el trigo y el maíz.

Provincias afectadas

El informe también muestra diferencias entre provincias. Mientras el promedio nacional es de 62,5%, en Entre Ríos el indicador trepa al 67,6%, en Buenos Aires se ubica en 60,4% y en Córdoba en 60,2%. Santa Fe presenta un 57% y San Luis un 55,7%.

Cuando se analiza cultivo por cultivo, el deterioro de la rentabilidad se vuelve aún más evidente. “El análisis por cultivo muestra realidades muy distintas, pero con un denominador común: la disminución de la rentabilidad”, señaló Fiorella Savarino, economista de la entidad.

En paralelo, las labores agrícolas también registraron incrementos significativos. Los salarios subieron un 33% desde diciembre, muy por encima de la inflación estimada para el mismo período, lo que refleja un desfasaje en los costos operativos.

Los fletes aumentaron un 8,4% en pesos y un 12% en dólares, impulsados en gran parte por la suba del combustible.

A esto se suma el deterioro en la relación insumo-producto. Hoy, para comprar una tonelada de urea se necesitan 3,9 toneladas de maíz o 3,8 toneladas de trigo, una ecuación menos favorable que la de un año atrás.