El productor agropecuario Germán Weiss, entrevistado por Carlos Pagni en Odisea Argentina, cuestionó con firmeza las políticas impositivas que limitan el potencial del sector.
Germán Weiss, productor agropecuario radicado en América, provincia de Buenos Aires, habló desde su experiencia directa en el campo y con una mirada crítica sobre las políticas que afectan al agro. “El 99% de los productores somos pymes. No somos estancieros: somos pequeñas empresas que trabajamos con mucho riesgo”, afirmó. Desde hace 40 años vive en la zona y conoce de primera mano las dificultades del rubro. Entre las principales preocupaciones mencionó el clima y la presión impositiva como “socios constantes” del productor.
Uno de los puntos clave de la entrevista fue el rol de la siembra directa, una técnica que, según Weiss, cambió radicalmente la forma de producir. “Antes se araba el suelo; hoy no se toca más. Se conserva mejor el agua, se evita la erosión. Es una herramienta fundamental frente al cambio climático”, explicó. “El suelo es una esponja que guarda agua. Si lo damos vuelta, se pierde”, agregó, destacando cómo la tecnología ha permitido amortiguar los efectos del clima.
Sin embargo, Weiss centró su crítica más fuerte en el impacto de las retenciones. “Este no es un problema del productor, es un problema del país”, sentenció. Para argumentar su postura, comparó a la Argentina con Nueva Zelanda: “En el año 2000 producíamos la misma cantidad de leche. Hoy ellos producen el doble y nosotros solo un 10% más”. Con respecto a la soja, señaló que “Brasil producía apenas un 10% más que Argentina; hoy produce cuatro veces más”.
El productor también cuestionó el hecho de que Argentina no solo cobra retenciones, sino que es el único país del continente que penaliza fiscalmente al agro. “Mientras Brasil destina el 0,4% de su PBI a subsidiar al sector agropecuario, y Estados Unidos el 0,5%, Argentina tiene un 1,9% en contra. Compitamos, pero en igualdad de condiciones”, pidió. “Nosotros competimos contra países que no solo no tienen retenciones, sino que además subsidian a sus productores”, enfatizó.
Weiss apuntó que eliminar las retenciones no debería ser visto como una utopía. “Es una decisión política. Como se bajó la inflación contra todos los pronósticos, también se puede sacar las retenciones. Quizás no de un golpe, pero se puede”. Contó que un estudio de CREA en 2013 preveía que, con condiciones favorables, se podrían sumar entre 20 y 30 millones de hectáreas productivas en Argentina. “Provincias como Formosa o el Chaco podrían transformar su realidad”, dijo.
En el cierre, Weiss dejó una reflexión que trasciende el campo: “Muchas veces se personaliza el problema en el productor, pero esto atraviesa a todo el entramado social del interior. Mis empleados ganan menos porque las empresas agropecuarias dejan de recibir un 30% de lo que facturan. ¿Qué empresa puede crecer así?”. Con un tono sereno pero firme, insistió en que el país necesita entender que el campo no es un sector más, sino un motor económico que hoy funciona con el freno de mano puesto.




