En la Casa Blanca, Trump afirmó que China podría superar compras por más de USD 40.000 millones en soja y anunció un programa de asistencia agrícola de USD 12.000 millones
Donald Trump recibió este lunes a productores agropecuarios en la Casa Blanca y presentó un paquete de asistencia económica por USD 12.000 millones para aliviar el impacto de las negociaciones comerciales. En ese mismo encuentro contó que habló “muy recientemente” con Xi Jinping, a quien le pidió superar el umbral de los USD 40.000 millones que, según Trump, fueron comprometidos para la compra de soja norteamericana, aunque la Casa Blanca no detalló el período en el que China alcanzaría esa cifra.
Mientras el paquete de asistencia se presentaba en Washington, surgían nuevos datos sobre el comercio de soja con Pekín. Reuters informó que el 26 de noviembre China adquirió al menos diez cargamentos de soja por unos USD 300 millones, aun con precios superiores a los de Brasil. Dos días antes, Trump había revelado que el tema formó parte de un llamado con Xi.
El paquete de ayuda y la búsqueda de oxígeno financiero
Dentro del paquete de asistencia agrícola de USD 12.000 millones destinado a mitigar el impacto de las tensiones comerciales, el Departamento de Agricultura habilitó hasta USD 11.000 millones en pagos puente, disponibles hasta el 28 de febrero, para productores de maíz, algodón, sorgo, soja, arroz, trigo, girasol, sésamo y otros cultivos.
Otros USD 1.000 millones quedaron reservados para cultivos especiales fuera del esquema principal. La secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, señaló: “Estamos reservando USD 1.000 millones solo para asegurarnos de que cubrimos algunos cultivos especiales”.
Voces del campo y la presión por sostener ingresos
En la ronda con Trump, Cordt Holub, productor de Iowa de quinta generación, definió los pagos como “una Navidad anticipada” y valoró las medidas fiscales del Gobierno. Aseguró que el respaldo de Washington permitiría proyectar el traspaso de la explotación a sus hijos. El gesto político apareció sobre un trasfondo inquietante: según la American Farm Bureau Federation, los agricultores podrían registrar un rojo de USD 28.000 millones en el ciclo 2025-2026, un salto frente a los USD 17.000 millones del año previo.
En el caso de la soja, casi la mitad de la producción estadounidense se exporta y China suele absorber cerca de un cuarto de los 29 millones de toneladas enviadas cada año. La interrupción de compras y la volatilidad de precios que siguió a las negociaciones con Pekín reforzó el sentido de urgencia del programa. El resto de la cosecha se destina a forrajes, aceites y biocombustibles como el diésel.
El horizonte que trazan las cifras
A los compromisos mencionados por Trump se sumaron las cifras del secretario del Tesoro, Scott Bessent: China acordó comprar 12 millones de toneladas de soja antes de enero de 2026 y 87,5 millones de toneladas en tres años. Esas proyecciones sostuvieron el mensaje político del presidente, decidido a mostrar fortaleza negociadora y alivio para el agro.
En la sala, mientras se enumeraban montos y toneladas, quedó la imagen del momento: productores atentos, funcionarios alineados y un presidente que convirtió al campo en escenario de su relato económico, entre la expectativa de Pekín y un paquete de ayuda récord.




