El agro exporta récords, pero adentro no todo lo que brilla es oro

La macroeconomía ligada al sector muestra fortaleza, pero en las empresas persisten costos altos, demoras logísticas y márgenes cada vez más finos.

El agro exporta récords, pero adentro no todo lo que brilla es oro PODERÍO. Las exportaciones agropecuarias siguen liderando la generación de dólares en el país, aunque su derrame está condicionado.

Las estadísticas oficiales muestran una foto poderosa del agro argentino. Exportaciones récord, cosechas históricas y un rol central en la generación de divisas consolidan al sector como uno de los principales motores de la economía nacional.

Durante el primer bimestre de 2026, 10 complejos productivos alcanzaron los mayores volúmenes exportados de la última década, según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca elaborados sobre información del Indec.

En comparación con igual período de 2025, se destacaron trigo, con un crecimiento de 92%; cebada, 32%; girasol, 249%; pesca y acuicultura, 14%; forrajeras, 132%; azúcar, 43%; productos lácteos, 19%; apicultura, 60%; ovinos, 38%; y aromáticas y especias, 30%, por mencionar solo algunas.Los desafíos de una economía abierta al mundoPorRedacción La Voz

La lectura macroeconómica es contundente: el agro sigue siendo el principal generador de dólares genuinos para una economía que necesita divisas con urgencia.

Sin embargo, cuando la mirada baja del tablero estadístico al lote, al tambo o al corral, la realidad cambia.

Porque no todo lo que brilla es oro.

Empresas agrícolas: cosecha grande, resultado incierto

“La campaña en curso, aún sin cerrar, combina una cosecha potencialmente récord con riesgos concretos. Las lluvias demoraron las labores de cosecha, complicaron a la ganadería y a los tambos en distintas zonas, introdujeron incertidumbre sobre la calidad de lo cosechado y agregaron tensión en la logística”, advierten los analistas Teo Zorraquín y Alejandro Meneses.

La frase resume el contraste que hoy atraviesa al sector.Se cuadriplicó el ingreso de dólares por el comercio exteriorPorRedacción La Voz

Por un lado, la producción proyecta números históricos. Por otro, el resultado económico todavía está lejos de estar garantizado.

Las lluvias de las últimas semanas ralentizaron la cosecha, generaron problemas de calidad y sumaron costos adicionales en un año donde los márgenes ya venían muy ajustados.

A eso se suma un frente financiero que no termina de acomodarse.

Si bien las tasas de interés comenzaron a mostrar cierta baja, el alivio sigue siendo parcial. En paralelo, la caída del tipo de cambio golpea la competitividad de muchas empresas agrícolas e industriales.

El problema no es solamente el valor del dólar, sino la relación entre ingresos y costos: mientras muchos insumos continúan ajustándose al alza en dólares, la capacidad de captura de valor de la producción se reduce.Vuelve un clásico: “Lo mejor está por venir”PorRedacción La Voz

Pensando en la próxima campaña, además, aparecen nuevas alertas. El aumento en el precio de la urea obliga a replantear los esquemas de trigo y maíz, dos cultivos donde este fertilizante tiene alta incidencia en la estructura de costos.

“La mayoría de las empresas agrícolas todavía tienen la campaña abierta”, sostienen Zorraquín y Meneses.

Y agregan que, aun con buenas estimaciones productivas, el resultado final sigue sin definirse.

Lechería: costos en alza y precios que no alcanzan

Si hay una actividad donde el desfasaje entre producción y rentabilidad se siente con mayor crudeza, esa es la lechería.

El precio Siglea de marzo fue de $ 489,16 por litro, apenas entre 7% y 8% por encima del valor de hace un año. Muy lejos de una inflación cercana al 33%.La economía argentina: bien en los promedios, pero con regiones y sectores asomados al descensoPorRedacción La Voz

En dólares, la leche argentina se paga alrededor de U$S 0,35 por litro, mientras que Uruguay y Chile superan los U$S 0,45.

La comparación duele.

Del otro lado, los tambos enfrentan aumentos permanentes en maíz, combustibles, fertilizantes, salarios, servicios e impuestos.

El margen se achica y la rentabilidad desaparece.

En algunas regiones, como el oeste bonaerense, las inundaciones periódicas agravan aún más la situación: dificultan el ingreso de alimento, complican la salida diaria de leche y desgastan al recurso humano.Entre la quiebra de Sancor y los modelos cooperativos que sí funcionan

“Hace tiempo que no se alineaban los planetas para el lado equivocado todos juntos”, grafican los consultores.

La frase no parece exagerada.

Ganadería: buenos precios, pero aflojando

La ganadería sigue siendo hoy el negocio más firme dentro del universo agropecuario, aunque también empieza a mostrar señales de moderación.

Después de tocar máximos históricos, durante abril hubo una leve corrección en los precios.

El ternero que había superado los $ 7.000 por kilo ahora se negocia entre $ 6.500 y $ 6.700. El novillo, que buscaba los $ 5.000, se acomoda más cerca de los $ 4.500.

Sigue siendo un nivel alto, pero ya no con la euforia de meses anteriores, coinciden los consultores.Menos vacas y menos terneros: el deficitario balance del stock bovino nacional

Los vientres, en cambio, mantienen firmeza. Allí sigue estando “la figurita difícil”: el ternero y la ternera.

La escasez estructural de oferta continúa siendo el principal sostén del negocio.

El clima también condiciona. Los excesos hídricos mejoran la oferta forrajera, pero generan falta de piso, menor ganancia diaria de peso y complicaciones para confeccionar reservas.

Además, el aumento de costos –especialmente combustible y fertilizantes– sigue erosionando márgenes, incluso en un contexto favorable de precios y donde la realidad parece contradecir a las estadísticas.